¿Cómo afecta la necesidad de aprobación en nuestras relaciones? - Peregrinos de Luz
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¿Cómo afecta la necesidad de aprobación en nuestras relaciones?

Imaginemos por un momento que vamos caminando en la calle y nos conseguimos a un conocido, nos saluda y nos pregunta, “¿cómo estás?”, de forma inmediata la primera respuesta que se nos viene en mente es, “bien, ¿y tú?”, pero ¿realmente respondemos de forma genuina?, ¿respondemos conscientemente con la verdad? o ¿simplemente ocultamos algún malestar? En una oportunidad leí la misma duda en un libro, Marea Baja de Dante Gebel, me pareció curioso que hasta ese momento yo no me había hecho esa misma interrogante, ¿Por qué solemos responder de forma automática?, y más curioso aún, ¿de verdad quiero saber si la otra persona está bien o mal? uno suele acompañar la respuesta con la pregunta devuelta, “¿y tú?” Observándome en los momentos que lo he hecho entendí que simplemente forma parte de un hábito social, incluso dentro de la necesidad de ser educado, esto es normal, pero si nos salimos un poco del formalismo, ¿crees que esto es lógico?, a ver, coloquemos esto fuera de cualquier reglamento social, primero estoy haciendo una pregunta que no quiero que me respondan con la verdad, porque no quiero saber acerca de la vida de la persona a quien le pregunto, suena cruel pero es verdad, sin embargo, espero ser visto y aprobado por esa persona como alguien agradable que se interesa por su bienestar, un poco incoherente ¿cierto? Ahora del lado de quien responde la pregunta también viene dada por normas sociales, un “bien” que grita, “No soy vulnerable” “soy fuerte”, “no me expongo ante cualquier persona”, entonces, “me interesa hacer creer que estoy bien, de esta forma no me preguntan más acerca de mi vida”.

Un análisis realizado por el psicólogo Eric F. Dubow del Instituto de Investigación Social de la Universidad de Michigan en el 2017, luego de una evaluación de 800 personas adultas de distintos géneros, dio como resultado que el 86% de los encuestados solían responder de forma automática sin pensarlo, 10% preferían no responder, y solo el 4% respondía con la verdad, es curioso que ya sea un comportamiento aceptado por nuestro subconsciente como algo normal, ¿qué creen que estamos buscando al responder de forma automática y robótica sin bajar de verdad a los sentimientos? Es una respuesta automática que se vincula perfectamente con la búsqueda no consciente de APROBACIÓN, y es que si reflexionamos un poco más, la gran mayoría de nuestras relaciones están basadas en esa búsqueda, empezando por nuestros padres, a medida que vamos creciendo nuestra necesidad de hacer sentir orgullosos a papá y mamá de nosotros mismos va incrementando. Imagínense a un niño pateando un balón, cada vez que el niño patea el balón le aplauden y le celebran la hazaña, el niño sigue jugando pero se percata que su movimiento recibe la aprobación de todos, el niño piensa “cada vez que yo pateo el balón, todos se alegran y me aplauden”, ¿qué creen que sucede luego que el niño se da cuenta del comportamiento alrededor? El niño deja de jugar, el niño se desconecta de su juego y de sí mismo solo para recibir más aplausos, más aprobaciones, condicionando desde pequeño la adicción a ser reconocidos y aprobados, por lo tanto se deja de disfrutar, ¿quién no ha aplaudido más de una vez a sus hijos o ser querido exacerbando la aprobación en ellos? Yo soy uno de ellos.

Ahora, el niño ya es adulto, termina estudiando una carrera que le gusta a papá o mamá, pero que no le gusta a él, trabajando en un sitio que paga bien pero no se siente a gusto, así va pasando su vida y sin darse cuenta ya es anciano. Siempre quiso ser músico y terminó siendo Doctor, un Doctor adicto a la aprobación, podría sonar algo exagerado, sin embargo pregúntese, ¿Qué me apasiona hoy en día?, a veces esa pregunta resulta difícil de responder, y es que nos hemos condicionado tanto a lo que nuestras relaciones esperan de nosotros que nos olvidamos de lo que realmente queremos, esto lo vemos cuando intentamos responder a preguntas como, ¿quién soy yo?, ¿Cuáles son mis talentos?, ¿Qué me apasiona?, nos resulta más sencillo responderlas en nuestras parejas que en nosotros mismos y no es casual esto, estamos más pendiente de ser “feliz” a otras personas que nos olvidamos de nosotros mismos.

Cuando nos relacionamos desde la necesidad estamos centrados en lo que el otro nos pueda dar, ¿qué tiene él o ella que pueda yo necesitar?, una simple negociación, es que si necesito algo es porque no lo tengo, ¿cierto?, y si busco y necesito la aprobación de los demás, ¿Cuál es el mensaje que estamos mandando? que no tengo Aprobación, el mensaje que constantemente estamos mandando es que necesito de la aprobación de otros porque yo mismo no me apruebo, duele darnos cuenta de esto, pero es que así hemos sido criados, así criaron a nuestros padres, así criaron a nuestros abuelos, así lo vemos en la televisión, cine, escuela, universidad, vivimos en un sistema que fluye alrededor la necesidad de ser aprobado, en un sistema que constantemente nos mantiene distraído con el dolor de no ser valorado, de buscar afuera lo que deberíamos tener adentro, y es que, si reflexionamos un poco más, nuestra búsqueda de aprobación afuera será interminable, infinita, la real aprobación que necesitas está dentro de ti, esto es tan impactante que cuando lo entendemos, todas nuestras relaciones cambian, dejo de esperar de ti algo que no me puedes dar porque lo que necesito está dentro de mí, dejo de aferrarme al ruido constante que me producen mis expectativas de ti, y ¿Qué creen que sucede cuando no tengo ruido?, empiezo a escucharme, empiezo a descubrirme, empiezo a relacionarme conmigo mismo, es allí cuando mis relaciones cambian, redescubro mi capacidad de dar en una relación sin crear expectativas de ella, al practicar la auto-observación de la que habla Anthony de Mello en su libro “Despierta”, solo observar sin controlar, sin emitir juicio, “¿Cómo te sientes hoy?”, “bien”, “me acabo de dar cuenta que respondí de una forma automática a la pregunta que me acaban de hacer”, más nada, es estar en tu cuerpo cuando realizas cualquier comportamiento, hacerlo consciente.

Respondan lo que respondan háganlo desde el consciente no desde lo socialmente aceptado, no importa si mientes o no, importa que sea cual sea tu respuesta, no necesites de mi un aplauso o aprobación, cuando la mejor relación de ustedes es con ustedes mismo, sin buscarlo, se vuelven en la mejor versión de esa persona con la cual quisieran vivir el resto de sus vidas, ustedes se terminan convirtiendo en esa pareja ideal que han estado buscando o esperando para ustedes mismos, tengan esto presente, feliz día.

Oscar Barrios
oscarbarrioseqs@gmail.com

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